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SEBASTIAN ALONSO GÓMEZ y PEDRO MUÑOZ SECA
e balcón ti balcón
ENTREMÉS EN PROSA, ORIGINAL
SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES
Núñez de Balboa, 12
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1/
DE BALCÓN Á BALCÓN
Esta obra es propiedad de sus autores, y nadie po-
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en
España ni en los países con los cuales se hayan cele-
brado, ó se celebren en adelante, tratados internacio-
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DE BALCÓN A BALCÓN
ENTREMÉS EN PROSA.
ORIGINAL DE
SEBASTIAN ALONSO GÓMEZ y PEDRO MUÑOZ SECA
Estrenado en el TEATRO DE APOLO de Madrid, la noche
del 5 de Abril de 1005
SEGUNDA EDICIÓN
MADRID
R. Velasco, impresor, Marqués de Santa Ana, 11
Teléfono número 551
1007
<Jl císaSeí tffirú
Temíamos que con el libro de Jeremías cayese
al foso este entremés; peto la gracia, la hermosura
y el talento artístico de usted, tan fielmente secun-
dadas por el genial ador Anselmo Fernández,
hicieron que De balcón á balcón lograse el
beneplácito del público.
Dígnese aceptar con esta dedicatoria un aplauso
cariñoso y el testimonio de admiración y gra-
titud de
& &¿&
Madr.id, Atril. 1905.
REPARTO
PERSONAJES ACTORES
LOLA Seta. Brü.
JEREMÍAS Sr. Fernández.
ZAMUDIO Carrión.
HOMBRE l.o Mihura Alvarez.
ÍDEM 2.o Soriano.
ÍDEM 3.° Rodríguez.
Vecinos y transeúntes
La acción en Madrid. — Época actual
Las indicaciones del lado del actor
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DE BALCÓN Á BALCÓN
Telón corto que figura la fachada de dos casas á la altura de los
pisos segundos. Un balcón saliente á la derecha y otro á la iz-
quierda, cuyas repisas están al nivel del escenario. Entre los dos
balcones la divisoria que marca pertenecer a casas distintas. Los-
dos abiertos de par en par. El de la derecha corresponde á un
gabiuete amueblado con elegancia: el de la izquierda al de una ha-
bitación de un estudiante en casa de huéspedes. Debajo de este bal-
cón estará abierto un escotillón para que figure caer á la calle el
libro íte Jeremías y suban las voces de los personajes que toman
parte en la escena. Es por la tarde.
ESCENA PRIMERA
LOLA y JEREMÍAS
(Lola sentada al pie del balcón en una silla baja, bordando. Jere-
mías eu el de la izquierda hace cigarrillos del tabaco que tiene en un
papel puesto sobre otra silla frente á la que ocupa. Los dos de perfil
al público. )
JjOLv (Cantando mientras borda.)
Sienta, moreno, plaza
para que lleves
¡Póm-pórn!
lo que más se destaca
del batallón.
¡Póm-póm!
(Dejando de bordar.) ¡Ay, qué dolor tengo en
613143
— 8 —
la espalda! Como que llevo más de dos hc-
ras con el póm-póm, digo, con la aguja,
dale qiie le dss. (Dejando el bastidor en el suelo á
su izquierda.) De buena gana me asomaría un
rato. Pero en seguidita: para que me entren
ganas de toser y diga el vecino que es la se-
ñal que le hago para que salga á hablar con-
migo... ¡Será, tonto! ¡Cualquier día vuelvo á-
toser estando asomada! ¡Aunque reventara!
Por supuesto que la tonta soy yo por pri-
varme déla única distracción que tengo en
Casa. (Levantándose y asomándose muy decidida.)
Pues me asomo, ea; que para eso es mío.
(Miraudo al balcón de la izquierda.) No está: me
alegro. Y como llegue á salir y se tome la
menor libertad, lo planto... ¡vaya si lo plan-
to! ¡Y poquito que me gustaría dejar plan-
tado á un hombre! ¡No quisiera más sino
que saliera y cantara aquella copla de
Con los besos de mis labios
tus lágrimas secaría...
Porque eso lo dijo por mí. . ¡vaya si lo dijol
¡La verdad es que tiene un carácter tan ale-
gre... y es tan simpático! Un hombre así es
el que yo he soñado para marido. ¡Para ma-
rido! Sí, sí. Lo esperaré sentada, porque de
pie me voy á cansar, (pausa.) ¡Ay, qué bien
se respira aquí! ¡Como que estoy en las nu-
bes! ¡Cuidado con el capricho de hacer las
casas tan altas! ¡Así, cualquiera pesca un no-
vio! Aunque pasen los muchachos por la
calle, como si no. ¿Quién se va á fijar á es-
tas alturas en si una es bonita, ó simpática,
ó si tiene los ojos negros, ó la boca chica?...
No quiero acordarme del muchacho que me
echó el piropo la otra tarde al pasar. No
pude corresponderle ri con una sonrisa:
como que cuando llegaron á mí sus palabras
ya había dado vuelta á la esquina. No sa-
ben las andaluzas la ganguita que tienen
con sus ventanas bajas veladas por la celo-
sía. ¡Qué encanto de ventanas! ¡Asi, no tie-
nen más que asomarse y ya están al alcance
de todas las miradas y de todas las fortunas!
— 9 —
(Volviendo á mirar al balcón con insistencia y algo
más que curiosidad.) ¿Pero qué le ocurrirá al ve-
cino que no saleV... ¿Estará enfermo?... (incli-
nándose sobre la barandilla para ver mejor.) El bal-
cón lo tiene de par en par. ftstará estudian-
do. Tiene cara de ser muy aplicado.. ¡A.y,
qué picor me ha entrado en )a garganta!
(Carraspeando muy suavemente) Nada, que no Se
me quita... Y voy á tener que entrarme,
porque aquí no toso... ¡Cualquier día! (como
antes.) Y que no voy á tener más remedio...
(Tosiendo muy suavemente.) Y que no aguanto
más, ea... ¡Con lo propensa que soy á pade-
cer de anginas! La verdad es que... ¡Je,, je,
je! (Tosiendo fuerte.)
•jER . , (Dejando de hacer pitillos al oir la tos.) La vesina...
primer toque de llamada.
Lola (Tosiendo.) Je... je... je... Vaya un fastidio de
tos... l'ues si cree que es por él, que lo crea; á
bien que es mentira.
JER. ¡Y quién Sigue estudiando! .. (Levantándose.)
Aquí quisiera yo ver á mi padre, á ver lo
que hasía.
Lola Y si sale que salga; con no mirarlo... y si
me habla, con no contestarle... y si se pone
muy pesado, con entrarme, en paz.
Jer. (Haciendo lo qu: dice.) Me despeinaré un poco
para que crea que estaba estudiando... Y
un libro en la mano... el más grande; éste...
(Saliendo al balcón y saludando.) Buenas tarde8,
vesinita.
LOLA (Agradablemente sorprendida, pero sin mirar, afectan-
do una seriedad que está lejos de sentir.) (¡Ay, que
estaba ahí!)
Jer. Creí que esta tarde no iba á tener el gusto
de verle ese cuarto cresiente de cara, que es
lo único que se deja usté ver, y ya estaba
yo más apurao que la coliya de un Susini.
Lola (Tosiendo afectadamente) Para que no crea que
fué por él: je... je... je...
JER. (Cada vez más cariñosa y apasionadamente.) Como
que si no fuera por este rato tan alegre y
por el manubrio que viene á despertarm e
p^r las mañanas, ya hubiera yo roto en al-
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feresías. (Lola sigue muy seria, mirando hacia la de-
• recha, como si no hablara con ella.) ¿Que no?...
¿Pero es posible que esa cara tan bonita no
pueda yo verla nunca á luna llena?... (pausa.)
Vesinita, diga usté algo por su salú, si no
voy á creer que es usté más silensiosa que
una casa vasía.
Lola (A este lo planto; ¡vaya si lo planto!)...
Jer . (cada vez con más calor.) Ya que no quiere usté
dirigirme la palabra, diríjame una miradita
siquiera, que hase dos días no me da un
rayito de sol en la cara. ¡Seré yo desgra-
siao!... Entre la falta de sol y este uñero que
me ha Salido... (Dejando el libro sobre el ángulo
de la barandilla y cogiéndose un dedo de la mano iz-
quierda, como si le doliera.) ¡JoSÚS... y lo que me
duele!...
LOLA (Volviendo la cara para verlo. En el momento, Jere-
mías, para hacer más patente el engaño, comienza á
tocar los palillos con los dedos.) ¡Será pillo!
JER. (Con muestras de admiración.) ¡Pei'0 qué Cara,
madresita mía... ¡Y que tenga yo que en-
gañarla á usté cada vez que quiero vérsela!...
Por masque si para que usté me mire es con-
disión de que yo tenga un uñero, soy capas
de alquilar este dedo para llavín hasta que
me lo pongan como un bastón sin contera.
¿Sirve? ... Nada; que no vale usté para eco.
Pues le advierto que lo que á mí más me
gusta de las mujeres es la charla; porque
una mujer muda, es como un vaso vasío,
cuando se tiene sed. Además, que ya me
está usté resultando una mijita antipática,
vesina.
JjOLA (Con sequedad y sin mirarlo.) Me alegro mucho.
Jer. ¡Ole ya! Gracias á Dios que abrió usté el
pico, mi alma. Es usté más tardía en arran-
car que un coche de punto.
JjOLA (Disimulando la lisa y mirándolo.) Si Cree USted
que le voy á reir la gracia, está equivocado.
Jer . Si yo sé que es usté más seria que una pom-
pa fúnebre... ¡Y mire usté que tener esa se-
riedad á los veinte años!
Lola (sorprendida.) (¡Ay, quién se lo habrá dicho!)
— 11 —
Jer. Por más que en el mundo tiene que haber
de todo: mujeres alegres, mujeres tristes,
mujeres grasiosas... mujeres' esaborías...
Lola ¡Ay, pero no se cansa usté de tanto hablar!
Jer. (No sabe que hacer del libro, ya lo tiene en una mano,
ya en otra, debajo del brazo, y siempre demostrando
que le embaraza mucho.) ¿No le gustan á USté
los hombres que hablen?
Lola A mí, no, ¿por qué?
Jer . Porque si le párese, nos podremos entender
como los sordos- mudos, con las manos.
Lola (¡Cuando digo que lo planto!)
Jer. ¿No me contesta usté?
Lola Me he quedado más sorda que una tapia.
Jer. Fíjese ueté bien, niña, que las tapias sdn
lisas y... (Viéndole un lunar en el cuello.) ¡Valien-
te lunar más presioso, tiene usté en seme-
jante sitiol
Lola (No disgustada del piropo y cada vez más comunica-
tiva.) ¿Pero todos los días pe levanta usted
con la misma guasa?
Jer. ¿Y usté no se levanta con la misma cara?
Lola Hay veces que no.
Jer. Ahora me explico por qué algunos días ama-
nece nublado.
Lola ¡De veras!
Jer. (Haciendo la cruz y besándola.) Por estas, que SOll
cruses.
Lola ¿Usted es andaluz, verdad?
Jer . Catalán. ¿No se me conose en el asento?
Lon A legua.
Jer . ¿A que sé yo de dónde es usté?
Lola (sonriente ) ¿De dónde?
Jer. Del Museo de Arte moderno.
Lola ¿Sí, verded?
Jer . Y su papá de usté es escultor.
Lola (Riendo.) ¡Ay, escultor!
Jer. ' Y de los buenos; ¡porque mire usté que para
tallar esa imagenl
Lola ¿Ha visto usted?
Jer. Por menos le dieron á Suslillo una caye en
Seviya.
Lola Pues mi papá se contentaría con que le die-
ran una casa en Madrid.
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Jer . Y yo con que me dejara vivir en eya, para
estar siempre á su lao disiéndole: ¡rica mía,
quien te quiere á tí!... ¡presiosa!
Lola ¡Así, de tú por tú, con franqueza!
Jer. Lo natural, cuando dos personas se conosen
de antiguo.
Lola Si no hace quince dítis que me vio usted por
primera vez.
Jer. Porque usté no se acuerda. Si yo la estoy
viendo á usté desde que era así de chiquetiyo.
Lola ¿A mí?.. ¿Dónde?
Jer . ' En Seviya.
Lola ¿A que no?
Jer. A que sí, y apuesto una mano,
i ola ¿La del uñero?...
Jer . La que usté quiera, grasiosa.
Lola ¡Pero, si yo no he estado allí nunca!
Jer. Entonses la habré confundido á usté con la
Virgen de la Macarena,
Lola Ya, ya.
Jer. Por los ojos de mi cara y que el sueño me
envenene, si no es verdá lo que le digo.
Lola Jura usted más que un gitano.
Jer. ¿Y qué voy á haser, si usté no me cree?
Lola Buena tonta sería si le creyese esas cosas.
Jer. Pues si yo le dijera que todas las noches...
pero todas, se me apárese usté en sueño...
Lola ¡Jesús, qué disparate!
Jer. ¡Disparate soñar con esa cara que es más
bonita que un biyete de sincuenta pesetas
de los nuevos!
Lola Se va usted á buscar una ruina comparando.
Jer. ¿Le han paresío á usté pocas las pesetas?
Lola ¿Y á usted le han parecido muchas?
Jer . ¡Como estamos á fin de mes!...
Lola No se perderá usted por falta de salidas.
Jer. Ni usté por falta de ange, salero; que tiene
usté la. cara más sinvergonsona que he visto.
Lola ¡Pero, qué descaro!
Jer. No se vaya usté á enfada por eso, Dolorsita.
Lola (Nueva sorpresa.) (¡Ay qué demonio!) Pero,
¿cómo sabe usted mi nombre?
Jer. Porque los nombres se adivinan: ¿usté no lo
sabía?
— 13 —
Lola Yo no; ¿cómo?
Jer. Muy fásil: fijándose en una persona, estu-
diando el físico y ei psíquico, y teniendo en
•cuenta el aquél de las contradicsiones.
Lola ¡Jesús qué lío!
Jer . Más claro: ¿conose usté á alguna Blanca que
no tenga el color del betún?
Lola Verdad.
Jer . ¿Y á una Rosa que no sea de pitiminí y ma-
jas púnalas le den?
Lola ¡Ja, ja, jal
Jer. Pues ahí lo tiene usté. Así, que en cuanto le
vi esa cara que es más alegre que un ama-
neser, me dije: Dolores ó Angustias; y ahí
está.
Lola Según eso, se llamará usted Magdaleno.
Jer. Ese no es nombre para mí. Yo me llamo
Jeremías Calvario; conque ya ve usté si en
mí se cumple la regla.
Lola ¡VI iré usted que Calvario!
Jer. Y es chico el que me está usté hasiendo
pagar.
Lola La 'infeliz que se fiara de usted sí que lo pa-
saría bueno.
Jer. Al contrario: de quien no debe fiarse nadie
es de ninguno que se yame Paraíso.
Lola ¡Pero qué listo es usted!
Jer. Y usté más bonita que un regimiento con
bandera y música y banda de trompetas, y
un general y...
Lola ¡Cuántas cosas!
Jer. Y no le he dicho más porque me faltó el
aliento.
Lola Pero, vamos á ver: en vez de perder el tiem-
po diciéndome esas cosas, ¿no sería mejor
que lo dedicara usted á sus estudios?
Jer. Ha ido usté á haserme la misma pregunta
que yo me hago todos los días: ¿Por qué no
estudias, hombre?
Lola ¿Y qué le contesta el hombre?
Jer. Que no es por falta de aplieasión, sino por
las malditas clases. Mire usté que ponerlas
por la mañana, con el frío que hase en Ma-
drí... A pique de coger una pulmonía. Y lúe-
— 14 —
go mi profesor: mire usté, no es hipérbole
andalusa: pero el día que lo veo, me da más
mala pata que si fuera martes, trese, me
nombraran la bicha y se me desataran las
sintas de los calzoncillos...
Lola Pues estará usted divertido.
Jer. No, porque no ¡o veo casi nunca. En fin, la
otra tarde salí de casa tan contento porque
había resibido carta de la familia...
Lola ¿Con buenas noticias?
Jer . Dosientas sincuenta pesetiyas... Bueno, pues
no hago más que verlo en la calle de Alcalá,
me meto en el Casino, y á la media hora
sin dinero.
Lola ¿Lo perdió?
Jer . Duro á duro.
Lola ¡Qué raro!
Jer. ¿Raro?... Lo más fásil del mundo. Y todo
, por la mala pata de mi profesor. Conque fi-
gúrese usté para que yo vaya á clase. Y no
hablemos más de él, no me vaya á pasar
algo malo.
Lola Pues así no concluirá usted la carrera nunca.
Jer. Y á mi qué... tíi yo estudio nada más que
por distraerme.
Lola Entonces debe estar usted siempre aburrido.
Jer. Quiero decir que no necesito la carrera para
vivir.
Lola Ah, vamos, que estudia usted por poseer un
título.
Jer. Justo: para ponerlo en un marco y adornar
mi despacho.
Lola Pues más barato le saldría comprar un cua-
dro de Murillo.
Jer. Y hflsta resultaría más bonito; pero qué
quiere usté, mi padre se ha empeñado...
Lola ¿Y no tiene usted deseos de acabar la ca-
rrera?
Jer." De lo que tengo deseo3 es de otra cosa.
Lola ¿De qué?
Jer. De que empesemos á querernos los dos.
Lola (con soma.) ¿Desde cuándo?
Jer. tíi á usté le párese, podemos dejarlo... para,
ahora mismo.
- 15 -
LOLA (Con coquetería creciente.) Eso no puede Ser.
Jer. ¿H&y moros en la costa?
Lola Ni moros ni cristiano?.
Jer. Júremelo usté.
LOLA (imitando la voz de Jeremías y su acento.) Por los
ojos de mi cara, y que el sueño me envene-
ne, si no es verdá lo que le digo.
Jer. (con arrebato.) ¡Bendita sea su tierra, aunque
sea Galisial
Lola (Llena de asombro.) (¡Ay, este hombre es adi-
vino!)
Jer. Cuando yo le he dicho que nos vamos á
querer...
Lola Y cuando yo !e he dicho que no es posible...
Jer. ¿Va usté á ser monja?
Lola Puede ser.
Jer. Pues por mi salú, que como usté hisiera la
locura de meterse en una selda, era yo
capaz...
Lola De entrar en otra.
Jer. En la misma; porque como ahora hay tan
pocas vasías ..
Lola ¡Qué gracioso!
Jer. (Muy entusiasmado, echando medio cuerpo fuera del
balcón con el libro en la mano.) ¿De veras? ¡Ben-
dita Sea!... (Con el entusiasmo se le escapa el libro
de las manos, que va á caer á la calle. Aterrorizado,
viendo que le da á un transeúnte.) ¡JoSÚs!
LOLA (Lo mismo, al ver caer el libro sobre el hombre.)
¡Ay!...
Jer. • ¡Lo maté!... (Ocultándose un poco instintivamente.)
ESCENA II
DICHOS. ZAMUDIO, HOMBRES 1.°, 2.° y 3.° y transeúntes
ZaM. (Desde el foro, dando un grito de dolor.) ¡Ay, n.a-
drecita mía!
Hom. l.o (Gritando.) ¡Qué barbaridaz!
Hom. 2 o ¡Levantarlol
Hom. 3 o ¡Aquella señorita del balcón ha sío!
Lola (Llena de terror.) ¡Ay, yo. nc... yo no he sido!
Hom. 1 o ¡Pues no ha hecho más que desmocharlo!
Hom. 2. o ¡Le ha privao na más!
— líi —
Zam. ¿Dónde está, que lo descuartizo?
Lola |Yo no he sido... yo no he sido!... ¡Asómese
usted!
Jer. (Asomándose, lleno de terror, hablando con los de
abajo.) He sido yo... Se me cayó sin querer...
' isted perdone, amigo.
Zam. (Con voz dolorida y hecho una íuria.) ¿Amigo?...
¡Baje usté, so pimpi, que le voy á comer las
asadura?!
•Jer. De ningún modo.
Zam. ¿P°r qué. so párvulo?
Jer. Porque las tengo blancas y le pudieran ha-
ser daño.
Zam. ¡Pitorreo encima! ¡Baje ustez, que me voy á
beber su sangre!
Jer. ¿También la sangre?
Lola (a Jeremías.) ¡Cayese usted, por Dios!
Jer. Pero, hombre, no le he dicho ya que me
perdone; que ha sido sin querer.
Lola (a jeremías.) ¿Pero qué ha hecho usted?
Jer. Meterle el Código civil en la cabesa.
Hom. lo ¡Y es floja la contusión!
Zam. Baje ustez, hombre, que le voy á mancar la
nuez.
Jer. Hasta el postre lo quiere tomar conmigo.
Hom. 2 o Yo -que tú subía á darle un recao.
Jer Que no se moleste porque no recibo.
Hom. 3 o Yo que él me llevaba el cuerpo del delito
Hom. 2 o No ha peusao mal aquí el amigo: de empeño
quizás den algo por él.
JER. (Fin darse cuenta de lo que dice.) Etl la calle del
Arenal, tres cincuenta, librería de la es-
quina.
Hom. 2 o Pues anda, vamos, que una ganga así no
cae lóos los días.
Jer. ¡Y será capaz de llevárselo!
Lola Déjelos usted.
Zam. Por supuesto, que el día que lo vea á mi ni-
vel la cirugía va á tener pa un rato.
Hom. 1 '■ Vamos, hombre, que no es pa tauto.
HOM. 2 o Y que tú vas aviao. (Aléjanse todos, perdiéndose
las voces.)
Jer. (viéndolos ir.) ¡Y se lo lleva! ¡Eh... amigo!...
¡Amigo! !
- 17 -
ESCENA ULTIMA
LOLA, JEREMÍAS
Lola Déjelos usted, por Dios... ¿Le ha parecido
bien el escándalo?
Jer. Lo que no me pareáe bien es que se lleve
mi libro.
Lola De todos modos, ¿para qué lo quiere usted?
Jer. ¡Para venderlo!... Para loquelo quiere ese tío.
Loi.<\ ¡Qué susto me ha hecho usted pasar!
Jer. En cuanto nombré á mi profesor sabía que
me iba á pasar una desgrasia.
LaL\ ¿Pero cómo se le cayó de la mano? ,
Jer. La falta de costumbre.
Lola ¡Vaya un estudiante!
Jer. La falta de costumbre de oirme yamar gra-
sioso por esa boca tan bonita.
LjLA (Con mucha coquetería haciendo medio mutis.) Me
entraré, no vaya á decírselo otra vez.
Jer. Entonses se me caía la cabesa.
Lola Procuraré no repetirlo.
Jer. Con franquesa: empesamos á querernos des-
de ahora mismo, ¿sí ó sí?
Lola Conténtese conque hoy le haya escuchado
tanto tiempo.
Jer. Y mañana, ¿saldrá usté?
Lola Veremos, (ai público.)
Quisiera hablar mañana con mi amigo,
pero no he de salir, si no conmigo
<iue logre merecer tu aprobación,
De balcón á balcón.
FIN
OBRAS DE SEBASTIÁN ALONSO
La víspera, juguete cómico-lírico en un acto y en prosa.
La macarena, saínete lírico en un acto y cuatro cuadros.
(Segunda edición )
La virgen del Rocío, saínete lírico en un acto y tres
cuadros.
El chalán, entremés en prosa.
Chicharra, zarzuela en un acto y tres cuadros.
El contrabando, saínete en un acto. (Tercera edición.)
El contrabando, saínete lírico. (Tercera edición.)
De balcón á balcón, entremés en prosa. (Segunda edición.)
El maestro Lamparilla, pasillo con música.
Alma gitana, zarzuela en un acto, dividido en tres cua-
dros.
Chicharra, zarzuela en un acto dividido en dos cuadros,
en prosa, con un intermedio musical. (Segunda edi-
ción reformada.)
Agustina de Aragón, zarzuela en un acto y cinco cuadros.
OBRAS DE PEDRO MUÑOZ SECA
Las guerreras, juguete cómico-lírico.
El contrabando, sainete. (Tercera edición).
De balcón á balcón, entremés en prosa. (Segunda edición.)
Manolo el afilador, sainete lírico.
El contrabando, saínete lírico. (Tercera edición.)
La casa de la juerga, saínete lírico.
El triunfo de Venus, zarzuela.
Una lectura, entremés en prosa.
Celos, entremés en prosa.
Las tres cosas de Jerez, zarzuela.
El lagar, zarzuela en un acto y tres cuadros
A prima fija, entremés en prosa.
El niño de San Antonio, sainete lírico.
Precio: HJJfl peseta